El tarro de hormigas
Como todo en la vida, siempre hay quien manda y los hay quienes obedecen. Esto sucede desde que existe el hombre. Incluso, también en el reino animal, en las manadas siempre hay un líder a quien la manada le confía su bienestar y seguridad ante posibles peligros que puedan acechar para la supervivencia de la especie.
Desde hace 45 años, en España, los ciudadanos pudieron elegir un presidente del gobierno a quien confiar las decisiones y el futuro del país y cada cuatro años se celebran las elecciones generales para en caso de no estar de acuerdo con las decisiones poder votar a otro candidato al que pertenece a un partido que es quien respalda al candidato.
Desde hace muchos años hay diferencias que separan a los dos partidos principales, PSOE y PP, y a pesar que hubo partidos que dejaron de existir y partidos nuevos con ganas de aportar nuevas ideas, el pueblo español confía mayoritariamente sus votos en estos dos partidos principales. Pero esas diferencias se han alejado infinitamente por la aparición de partidos extremistas, tanto de izquierdas como de derechas o independentistas que piden la separación de un territorio de España. A pesar que tanto PP reniega de los partidos de extrema derecha, este no niega llegar a acuerdos en comunidades autónomas con el fin de poder gobernar, misma "suerte" corre el PSOE, que reniega de los independentistas pero que ahora ceden a sus exigencias con tal de poder gobernar otros cuatro años.
En definitiva, tanto unos partidos, como otros, su interés común es estar en el gobierno y tener el poder, para al llegar a su puesto tener el poder de decidir su propio sueldo, mientras a la gente a quien gobierna, muchos pasan apuros para llegar a fin de mes o simplemente, duerme a la intemperie porque no tiene una vivienda, que es un derecho que aparece en la Constitución en el artículo 47, pero que como digo, a los políticos solo les interesa su sueldo.
Mientras, los ciudadanos, como marionetas y como borregos, nos enfrentamos unos a otros, como si de un partido de fútbol se tratara por bien quién es el mejor.
Querido lector que has llegado hasta aquí, tanto tú, como yo, tan solo somos unas hormigas en un tarro sacudido por unos pocos para divertirse y ver cómo nos comemos unos a otros. El culpable de esta situación no la tiene uno, la tienen todos los que el pueblo en su día confiamos su voto, por no entenderse y buscar su propio beneficio en vez de pensar y trabajar para lo que realmente están, que es servirnos al pueblo, no al revés.
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